Construyendo tu MVP
by @juanmaribeltran on 21/01/2013Lees is more
Uno de los hitos principales que debe alcanzar cualquier emprendedor es probar su idea frente a usuarios reales. Tanto la metodología de Customer Development como la de Lean Startup nos aconsejan que la primera toma de contacto la hagamos a través de lo que se conoce como el MVP (Minimum Viable Product).
Este producto mínimo viable no es más que la representación física de la propuesta de valor de tu idea. Se trata pues de un resumen, con el menor número posible de características, de tu producto que muestran el problema principal que vas a resolver y demuestre el valor de tu producto. Los objetivos fundamentales del MVP son:
- Reducir costes al máximo asociado a las horas de desarrollo: es muy desagradable darte cuenta que has desperdiciado un montón de recursos desarrollando características que nadie quiere utilizar.
- Llevar el producto a manos de tus early adopters lo antes posible: no te preocupes demasiado si no tienes cubiertos todos los detalles o si quedan bugs por resolver. Los early adopters estarán gustosos de utilizar tu producto si resuelves su problema.
- Obtener feedback cuanto antes de usuarios reales y comenzar el aprendizaje: es importante saber qué es lo que realmente quieren tus usuarios y validar las hipótesis que planteas en tu modelo de negocio. Muchas de ellas serán falsas, otras no. Cuanto antes lo descubras mejor.
Un aspecto importante del MVP es descubrir de manera inmediata qué no debe desarrollarse. Es posible que tu visión de negocio sea acertada y sepas exactamente lo que van a querer tus usuarios, pero serías una rara excepción. En ese caso, descubrir rápidamente cuales de tus hipótesis son válidas te ahorrará un montón de disgustos…y una importante cantidad de dinero.
A pesar de las bondades que ofrece este planteamiento en la práctica no siempre es tan sencillo implementarlo. Los emprendedores/fundadores solemos tener una visión de un producto muy desarrollada y la firme creencia de que eso es lo que el mercado necesita, por lo tanto, reducir esta gran idea a su mínima expresión resulta un tarea difícil. Algunos consejos para que puedas orientarte en la definición de tu MVP:
1- Define tu visión, la gran idea o el gran problema que resuelves y guíate por ella. Identifica la o las características que resuelven este problema singular. Probablemente con una característica o un grupo pequeño te darás cuenta que puedes resolver este problema.
2- Hazte una lista de funcionalidades y prioriza. Quédate con la mitad. Después repite esta operación un par de veces. Es preferible que construyas la mitad del producto que tienes en mente que un producto a medias que no sabes si va a funcionar.
3- Ignora los detalles en esta primera etapa: simplemente no importan. Ya los atenderas después.
4- Es un problema cuando es un problema: no te preocupes por que tu web/app pueda dar soporte a millones de usuarios, espera hasta que sea un problema, si en pocos días tienes millones de usuarios ¡enhorabuena! habrás tenido éxito y podrás ocuparte de ello.
Cuando durante el desarrollo tengas la tentación (la tendrás!) de incluir más funcionalidades di “no”. Así de simple. Deja que cada nueva funcionalidad presione fuertemente para ser introducida. Empieza con un “no” y si vuelve la idea de incluir la funcionalidad vuelve a decir que “no”, si la idea persiste en el tiempo y soporta los sucesivos “no” quizá debas plantearte.
Esperamos que estas ideas te ayuden a plantear tu MVP….no es fácil, pero vale la pena.
juanmari@redradix.com


[...] momento. Junto con Claudio hemos sufrido todos los problemas típicos de esta etapa: desacuerdos en definición del MVP, cambios de rumbo, dudas, retrasos, bugs y un largo etc. También hemos disfrutado al ver el [...]
[...] a la definición del MVP o producto y a cerrar el alcance del proyecto. El paso de idea a producto no es sencillo y un mal planteamiento se puede complicar hasta el infinito haciendo proyectos completamente [...]